Hola a todos. Soy Roberto, y siento adicción por los bichos (venga, todos juntos: "¡¡¡te queremos, Roberto!!!"). Coñas aparte, soy el (desastroso) alfa de una minimanada formada por una servidora y dos hijos de perra Pastor Alemán de pelo largo y perro Husky; ambos son machos (yo también, por cierto), tienen quince meses (yo alguno más, pero dejémoslo ahí), hermanos y residentes en Sevilla (tranquis, que tenemos el aire acondicionado todo el día puesto...). Los gañanes se llaman Mijail (Misha para los amigos) y Gunter. He adjuntado una foto pero no sé si lo he hecho bien y se verá directamente o no; en caso afirmativo, Misha es el de la izquierda y Gunter el de la derecha (no penséis que estan siempre igual de atentos, es que la foto es de una barbacoa y había filetes al alcance de su vista...).
Elegí los nombres porque de enanos uno tenía pinta de Husky y el otro de Pastor Alemán, así que me pareció sensato colocarles nombres ruso y alemán, respectivamente. Efectivamente, al crecer uno se parece más al Husky y otro al Pastor Alemán, pero justo al contrario de lo que parecía de cachorrillos (lo han hecho por incordiarme, lo sé...), pero obviamente no les cambié el nombre, así que los nombres ya no se corresponden con el parecido. Pese a las responsabilidades, los destrozos y las batallas contra el monstruo de pelo en casa y el coche, estoy encantado con el par de bribonzuelos; de hecho, aunque sea doble esfuerzo educativo, más trabajo, doble gasto, doble fuerza al tirar de la correa, ¡doble ración de pelo! etc. y aunque se alíen para tomarme el pelo, me alegro mucho de haber adoptado a los dos, se llevan estupendamente, se hacen mucha compañía cuando estoy trabajando (aunque armen alguna zapatiesta correteando por todo el piso...) y verlos jugar es una delicia (también se cabrean de vez en cuando, como buenos hermanos, pero si los separo no tardan ni diez segundos en buscarse el uno al otro...).
Desde pequeño he sido bichomaníaco, para disgusto de mi familia, que veía como "adoptaba" toda clase de insectos, reptiles, etc. en cuanto me quitaban la vista de encima...Por supuesto, en casa de mis padres hubo perros, gatos, canarios, patos, tortugas, cobayas, jerbos, etc. hasta que una de mis hermanas desarrolló alergia asmática al ácaro del pelo de los animales. En cuanto mi situación me lo permitió, comencé a plantearme regresar al (sano) vicio perruno, pero no me decidí hasta que esta pareja de truhanes se cruzó en mi camino...
Uff, vaya tocho que he soltao...bueno, no doy más la brasa, nos leemos. Saludos
